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11 de Mayo de 2021
Sostienen que el aire seco favorece la transmisión de la Covid-19
En colaboración internacional, científicos del CONICET, la UBA y el Instituto Leloir estudiaron las condiciones ambientales en las que se da el aumento de los casos de contagio.
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En esta nota: Emilio Kropff, CONICET, Covid, Coronavirus, Instituto Leloir,

El aire seco favorece la transmisión de la Covid-19, según investigadores del CONICET y el Instituto Leloir.

El aire seco favorece la transmisión del coronavirus, según un estudio de investigadores de Argentina y EEUU que analizaron la relación entre los casos de covid-19 y diferentes variables meteorológicas, como la humedad, en la Ciudad de Buenos Aires entre marzo y noviembre de 2020. 

El físico e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Emilio Kropff, explicó que estudiaron "las variaciones más pequeñas que se dan en la onda grande de contagios con la humedad". 

Kropff, que dirigió la investigación, sostuvo que la relación que encontraron "es que a menor humedad, mayor es el número de casos; esta asociación se observa solamente en invierno, lo que, según especulamos, tiene mucho que ver con la forma en que esta estación determina el número de contactos sociales puertas adentro". 

Así, por ejemplo, "los eventos de muy baja humedad se asocian a un incremento abrupto de casos positivos de más del 20%", indicó Kropff, jefe del Laboratorio de Fisiología en la Fundación Instituto Leloir (FIL). 

El estudio, que se encuentra esperando la revisión de pares para ser publicado, fue realizado por investigadores de la FIL, del Conicet, de la Universidad de Buenos Aires y del Virginia Tech y la Universidad de Colorado, en EEUU. 

"Lo que encontramos fue que la humedad predice la variación diaria en invierno, o sea la modulación de la onda grande", señaló Andrea Pineda Rojas, también autora del estudio. 

Para encontrar esta relación, los investigadores identificaron que la evolución diaria de casos en la Ciudad de Buenos Aires tuvo el año pasado dos dinámicas: una lenta, relacionada con la ola que comenzó en mayo y alcanzó su pico en agosto; y otra rápida, con una periodicidad de siete días, que se vincula con las diferencias entre los días laborables y los fines de semana. 

Pero además, los científicos identificaron una intrigante dinámica intermedia, con un periodo inestable que oscilaba entre las 2 y 4 semanas. 

Así, estudiaron ocho variables meteorológicas y encontraron que una sola de ellas era la responsable de las variaciones que les interesaban: la humedad. 

Al analizar la evolución de los contagios durante el invierno pasado en la Ciudad, constataron que la humedad relativa predice variaciones en el número de personas con síntomas de covid-19 cinco días más tarde, así como también en la cantidad de casos positivos reportados nueve días más tarde. 

"Además, en invierno, la humedad interior (que no suele medirse) podría ser más baja que la exterior por dos factores: la calefacción y la falta de ventilación", agregó Kropff. 

Los resultados del estudio "podrían proporcionar una herramienta básica para que las instituciones de salud de la Ciudad tengan la posibilidad de predecir con alrededor de una semana de anticipación incrementos en el número de pacientes a partir de eventos de baja humedad relativa durante el invierno de 2021", indicó Pineda Rojas. 

Estudios hechos con otras enfermedades respiratorias indican que son tres los mecanismos posibles detrás de este fenómeno. "Primero, la física del flujo de aire que exhalamos al hablar, cantar, gritar o incluso solo respirar. Al modificar el tamaño y la trayectoria de las gotas exhaladas (aerosoles), la humedad podría tener una influencia determinante sobre el contagio", explicó Kropff. 

"El fluido exhalado que contiene aerosoles está saturado de humedad mientras que el aire del ambiente en general no lo está. Al mezclarse ambos, cada gota entrega un poco de agua al ambiente por evaporación, haciéndose más chica y más liviana. Si el aire está seco, la evaporación es mayor, y en consecuencia los aerosoles que contienen al virus pesan menos y permanecen más tiempo flotando", amplió. "El aire seco favorece la sobrevida del virus adentro de la gota y dificulta la tarea de diversas barreras inmunes del sistema respiratorio", agregó Kropff.  

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En esta nota: Emilio Kropff, CONICET, Covid, Coronavirus, Instituto Leloir,
Emilio Kropff CONICET Covid Coronavirus Instituto Leloir
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